sábado, 11 de noviembre de 2017

No title

En general, las palabras escritas se me dan fácil. Es un fluir de ideas que se cruzan por la cabeza y con un proceso correcto de escritura logro darle sentido y hasta suena bonito.

Por oficio, la palabra escrita es mi herramienta principal. Editar y editar todo el tiempo, aunque cada día siento que mi gramática está arcaica y por mucha buena ortografía que intento presentar (hasta por wsp!) siempre dudo de lo que presento.

Estos días la palabra escrita se me ha hecho difícil. Escribo para todo, escribo para recordar, para expresar, para analizar, para desenrollar y hasta por aburrimiento. Escribo, escribo mucho! Pero, insisto, estos últimos días se ha vuelto difícil. Las emociones están revueltas y con ellas las ideas están confusas.
Hay días en que la energía está alta y todo se mueve, todo va bien y me siento bien! En otros, las ideas se ennegrecen, se cierran y se estancan en alguna parte perdida.

Hoy... hoy solo divago entre ideas efímeras que no logran conectar... como mis emociones, esas que deambulan desorientadas, buscando respuestas que calmen, que enfoquen, que iluminen de paz.

Hoy el corazón duele. De esos dolores incomprensibles por dar. De esos dolores que, en algún momento, te fortalecerán... no sin antes derrumbarte y dejarte caer desde lo alto donde te encontrabas.

Probé la miel y me la quitaste 🐝🍯

lunes, 17 de julio de 2017

Saboteando emociones

¿Cuántas veces no hemos fingido estar bien cuando por dentro estamos destruidos? ¿Cuántas veces decimos que sí cuando en verdad no? ¿Cuántas veces nos sentimos bien pero buscamos la forma para arruinar todo y volver a sentirnos mal? Somos tan especialistas en sabotear nuestras emociones. A veces por mantener apariencias, otras veces por seguir a la razón (más que al corazón), otras por sanidad mental, otras tantas porque somos tremendamente weones no más.

En lo personal (y me perdonarán que sea tan autoreferente, pero pa' eso escribo), soy una experta nivel triple magíster de sabotaje de emociones, algo que he intentado ir dejando atrás porque paremos con la tontera, pero es terrible difícil po, más cuando una es intensa, súper mega intensa, you know me...

En estos días le he estado dando vuelta a las cosas y descubrí que lo difícil es definir lo que una quiere pa' estar bien y se pone más difícil cuando definirlo (desde la razón y la emoción) es hacer todo lo contrario a lo que has hecho toda tu vida (si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo, diría Einstein), pero enfrentar el cambio, enfrentar esto nuevo cuando estabai tan bien en tu zona de confort (aunque todos sabemos que no estás bien, porque te saboteas, y te haces creer que es normal y está bien, cuando todo va pésimo), requiere de valentía y coraje de ese que nos hacemos creer que tenemos porque sino, no vamos a tener y ese es un sabotaje positivo, creo. 

Luego de un fin de semana de la reputa mierda, cargado de emociones de esas que te hacen cuestionar hasta lo bonito de la vida, comprendí que hay caminos que debemos saber tomar. No importa cuánto duela, porque dolerá una vez pero la recompensa será mayor.


Gracias por tanto, por querer, por respetar, por admirar y por los momentos compartidos/vividos.
Tú no estás aquí para cumplir mis expectativas, ni yo logré cumplir las tuyas.
"No fue casualidad que nuestros caminos se cruzaran" ...tampoco que ahora se separen.
Desde siempre... :)
Hasta siempre.


jueves, 13 de julio de 2017

Capítulo 3

Se levantó y me miró.
Su mirada que siempre transmite tanto,
era confusa y triste.
Me dio la espalda, me tenía que decir algo,
y sentí que no quería escucharlo.
Se sentó sobre mí y me miró a los ojos,
esos ojos claros que brillaban y titilaban.
Me tocó el rostro y sentí que todo a mi alrededor desaparecía,
éramos solo ella y yo.
Estaba nerviosa, tomó aire para decirlo...
"no lo digas" exclamé desde mis entrañas,
y no lo dijo... no lo dijo.
El mundo entero se desplomó,
nos estamos perdiendo...

martes, 11 de julio de 2017

Amar demasiado

No sé ustedes, pero cada vez que fracaso en una relación mi primera reacción es "qué hice mal?".  Sí sé, es súper autodestructivo ese pensamiento, porque las relaciones se construyen de a dos, y ambas partes tienen responsabilidades, pero es súper fácil detectar los "errores" del otro, por eso empiezo por los míos.
De verdad le doy vueltas al asunto y siempre es difícil, porque en la mayoría de los casos me esfuerzo en hacer las cosas bien, en dar lo mejor, en entregar a ojos cerrados y... PAF! Ahí está el error: amar demasiado.
En todos los casos de intentos de relaciones (del tipo que sea), mi error ha sido el mismo: amar más de lo que debo. Entonces te cuestionas ¿qué chucha es el amor si no es amar? Me enchucha y no me cabe en la cabeza esa lógica de "dar y quitar", ¿tan aweonao es el ser humano para funcionar en esa lógica?
Me he quedado con tantas cenas servidas, tantos regalos envueltos, tantas noches inconclusas... no porque no las quiera dar, sino porque "el amor" se acaba justo, justo antes... Jajajajajaja.
No estamos en edad de quedarnos con lasañas en el horno. No estamos en edad de discutir inútilmente lo indiscutible, las palabras bonitas y las buenas intenciones se quedan en eso... No estamos en edad de terminar una relación (del tipo que sea) por wsp (no me weís!).
No estamos pa' amar demasiado...

viernes, 7 de julio de 2017

Oda al pelo

¿Han notado la relación pelo-emoción?
Si andas estresado, se te cae el pelo. Si andas feliz, lo tienes brilloso (¿se le vino a la mente algún recuerdo con eso? conchinon(a)!), si andas deprimido o enfermo no lo cuidas ni lo peinas, si te sientes divino/a le echas hasta el producto más inútil de la vida... y así. La ecuación es simple:

Pelo = imagen = estado emocional 

¿Han notado que cuando tenemos algún conflicto emocional y estamos saliendo del hoyo lo primero que hacemos es un cambio de look? Las mujeres somos expertas en eso (los hombres generalmente son más prácticos, por eso los amo).

Hoy le vengo a hacer una oda a mi pelo. Quienes me conocen hace años tuvieron la (des)fortuna de conocer los veintemilochocientostreintaynueve cambios que le hice a mi pobre pelo: cortes, rapadas, más cortes, tinturas, blondon, más tintura, más blondon, más corte, más tintura, rojo, negro azulado, negro, rojo, amarillo, rojo, negro, castaño, rojo y negro y cortes y...uff.. no sé como no quedé pelada. A mi favor puedo decir: los amé a todos y no me arrepiento de ninguno.
Todo muy ligado al contexto histórico-emocional de aquellos tiempos :)


(**Gracias blogger por dejarme la zorra con las fotos! ¬¬)

La última vez que lo tuve largo largo fue cuando estaba embarazada, desde entonces me perdí, la culpa fue mía, pues no pensé que yo aún lo quería. Hoy... hoy mi pelo está más largo que nunca. Medio feo, porque yo no sirvo pa' andar weando en peluquerías ni echarle keratina ni alisados y esas vainas locas (lo intenté, pero me duró poco), pero está laaaargo, natural, hermoso.
Cada centímetro es una cicatriz en el alma :)

Puede decirlo con confianza: Estoy como el vino. Salud.

miércoles, 5 de julio de 2017

Canciones que te cagaron la vida

Los padres somos influyentes directos de nuestros hijos. Durante los primeros años nos imitan y somos sus referentes por el resto de sus vidas (para bien o para mal).
Musicalmente hablando, también lo son. Yo sé que muchos de ustedes tuvieron la fortuna de tener padres que escuchaban rock, folclore chileno u otras tendencias maravillosas. En mi caso, y sin ánimos de recriminar a mi madre, mi influencia fue pésima y sí... me cagaron la vida.

Mamá era de las que nos despertaba el fin de semana temprano con Camilo Sesto, Germán Casas o Los Ramblers. No niego que me heredó música pu-len-ta! pero con la edad me di cuenta que hay canciones que mi subconsciente malinterpretó y dejó la cagá.

Le tiro la playlist... póngale!

Siempre me traiciona la razón y me domina el corazón. No sé luchar contra el amor. SIEMPRE ME VOY A ENAMORAR DE QUIÉN DE MÍ NO SE ENAMORA, es por eso que mi alma llora.
(Esta tiene bonus track: nos despertó a las 5:50am durante unos seis meses. La familia entera se encontraba en el living con intención de apagar el equipo: era nuestro despertador).


Sueños que son amor, son sueños que son dolor. Yo necesito saber si quieres ser mi amante!



Jamás, jamás he dejado de ser tuyo, te lo digo con orgullo. Tuyo nada más!
(Súperalo, weona! Déjalo ir! Lo siento. Camilo Sesto tiene apartado especial porque mamá es fanática y pucha... yo también).


(Nada que decir po. Todos los qls le han hecho caso)


Darling, I love you... tan solo mentiras. Tú siempre mentías, mentías siempre así.


Si me vas a abandonar, piénsalo bien si me vas a dejar. Yo solo espero que tú no te vayas a equivocar. Y si no me quieres más, piénsalo bien si me vas a dejar, pues muchas veces así, por un error, se pierde un amor.


Tu cariño se me va, se me va como el agua entre los dedos. Y no lo puedo evitar! A pesar que de pena yo me muero [...] Sin tu amor no viviré y por siempre lloraré recordando tu querer.


Tan solo una amistad mientras en realidad se agita la pasión que muerde el corazón y que obliga a callar. Yo te amo, yo te amo... tus labios de rubí de rojo carmesí, parecen murmurar mil cosas sin hablar y yo que estoy aquí sentado frente a ti, me siento desangrar sin poder conversar!


...y a usted, ¿qué canción el cagó la vida?

:)

sábado, 1 de julio de 2017

Espacios sagrados

Mi casa es un espacio sagrado. He notado que, debido a la gran cantidad de mañas que tengo, no soy mucho de invitar personas. Me encanta invitar a los más cercanos, me encanta abrir unas cervezas o una botella de vino y compartir con una o dos personas, pero ¿eventos sociales? no, lo pienso y en realidad me da mucha paja. Confieso que finalmente nunca hice la inauguración (porque además ¡no llegó nadie cuando lo intenté!).
Mi casa es un espacio sagrado y tengo precaución con las personas a las que dejo entrar. Esa persona que conoce mi departamento, probablemente es alguien a quien quiero, que me importa, que sé me traerá buenas vibras y disfrutará de este espacio con respeto y amor.

Otro de mis espacios sagrados es mi cama. Sí, mi cama. Debo confesar que no hay algo que odie más que compartir mi cama. Es que... ¡es mía! Grande, espaciosa, calentita (y fresquita en verano), perfecta, perfecta para MÍ. Sí, para MÍ. Ni siquiera permito que mi hija duerma conmigo, porque ella tiene su cama y ¿adivinen qué? ¡yo tengo la MÍA!
Ahora bien, tampoco soy una ogra/grinch que no cede. Lo he hecho algunas veces con algunas personas (me sobran dedos de una mano para contarlas si) y no lo niego, ¡me encanta! PERO... no es que me encante compartir mi cama con esa persona, ¡NO! me encanta compartir con esa persona en mi cama, que es bien distinto. Así que, si usted ha dormido en mi cama conmigo, siéntase afortunado... he cedido parte importante de mí y no tiene idea cuánto vale.

Usted, ¿tiene espacios sagrados?

viernes, 30 de junio de 2017

Capítulo 2

"...Entonces te levantás y lo mirás.
Te das vuelta, dándole la espalda
tratando de tomar el valor para decírselo.
Volvés a mirarlo, te acercás y te sentás sobre él.
Lo mirás a los ojos, esos ojos pardos que te envuelven.
Tocás su rostro... y cada segundo frente a él es una eternidad.
Tomás aire para decir la primera palabra de ese fin,
"no lo digas", se te adelantó,
y vos callaste... callaste".

martes, 27 de junio de 2017

Capítulo 1

"...Entonces te levantás y lo mirás.
Y tenés en tu cabeza todo lo que le querés decir,
pero no podés,
¿y sabés por qué no podés? Porque lo amás,
y en este minuto no podés visualizar tu vida sin él,
pero vos lo amás y sabés que tenés que hacerlo.
No por ti, por él,
porque él no está preparado para recibir todo el amor que vos le podés dar".