Se levantó y me miró.
Su mirada que siempre transmite tanto,
era confusa y triste.
Me dio la espalda, me tenía que decir algo,
y sentí que no quería escucharlo.
Se sentó sobre mí y me miró a los ojos,
esos ojos claros que brillaban y titilaban.
Me tocó el rostro y sentí que todo a mi alrededor desaparecía,
éramos solo ella y yo.
Estaba nerviosa, tomó aire para decirlo...
"no lo digas" exclamé desde mis entrañas,
y no lo dijo... no lo dijo.
El mundo entero se desplomó,
nos estamos perdiendo...