Doy por terminada una lucha sin saber el resultado. No me interesa seguir en pie de guerra, pero deseo que sean dos los beneficiados. Estoy tranquila y feliz. Estoy consciente que debo soltar para alcanzar la plenitud y disfrutar el pacer de vivir, es es mi meta ahora. Mi infinita capacidad de soñar (reflejada en todos mis planes e ideas) me lleva a crear mundos por los que hoy estoy dispuesta a luchar. A veces sola con mi hija, a veces acompañada de los mejores. Me hago consciente de lo que quiero y de lo que espero de mí y eso me llena de paz que me servirá para alumbrar el camino.
No me queda más que agradecer a quienes me han apoyado y me han regalado las palabras precisas durante este período de transición. Ellos saben quienes son, ellos saben porque están conmigo ahora.
Mi felicidad depende de mí. Mi vida dejó de girar entorno a otros que solo intoxican mi espíritu. Estoy aquí con una misión clara que he logrado descubrir y, por sobretodo, comprender. Estoy aquí para lograr mis objetivos, para alcanzar la belleza de vivir desde la simplicidad de la vida, desde la dulzura de una caricia, desde afecto mismo que estoy dispuesta a entregar a quienes necesiten y merecen, desde el amor profundo que estoy dispuesta a sentir para con quienes se amen a sí mismos.
Gracias, vida, por permitirme vivir todo este camino para llegar hasta aquí, ahora.... ¡¡solo sorpréndeme!!
Tierra es mi cuerpo.
Agua es mi sangre.
Aire mi aliento.
Fuego mi espíritu.