Renuncio a mis penas, a mis heridas, a mis rencores y a mis angustias.
Renuncio a los sentimientos que le nublan la vista a mi corazón.
Renuncio a mis tabúes, a mis miedos, a mis fobias, a mis traumas.
Renuncio a vivir en el pasado y en el futuro incierto.
Renuncio a mi mal genio, a mis prejuicios, a mis indecisiones, a mi inseguridad.
Renuncio a las personas que me intoxican, a las que me hacen daño, las que me asfixian.
Renuncio a los recuerdos que matan, a los que me enseñaron que a veces hay que soltar y seguir.
Renuncio a mis esfuerzos para causas perdidas ajenas.
Renuncio al amor tóxico que me está matando, que he idealizado, que no existe...
Renuncio.